Incendio en Acaponeta: otro fracaso anunciado del manejo de basura en Nayarit.

Acaponeta, Nayarit (RRC): El incendio que desde la mañana de este viernes consume el relleno sanitario municipal de Acaponeta expone, una vez más, la crónica incapacidad de las autoridades estatales y municipales para prevenir y gestionar de forma efectiva los recurrentes siniestros en sitios de disposición final de residuos en Nayarit.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, el fuego en el basurero de Acaponeta se suma a una larga lista de emergencias similares que han afectado al estado en los últimos años —incluyendo el prolongado y nocivo incendio en el tiradero El Iztete de Tepic en 2025—, evidenciando el fracaso estructural en el manejo adecuado de los residuos sólidos urbanos.

Mientras el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero ordena reforzar la atención con pipas, maquinaria pesada y la participación de la Comisión Forestal, Bomberos del Estado, Protección Civil y la Unidad Cóndor, la respuesta llega tarde y se limita a combatir las llamas en lugar de atacar las causas de fondo. El comunicado oficial destaca la “coordinación permanente” y el “monitoreo constante”, pero omite mencionar por qué, año tras año, estos rellenos se convierten en focos de incendio recurrentes.

La densa columna de humo negro que se observa desde comunidades aledañas no solo alerta visualmente, sino que libera gases tóxicos —dióxidos, furanos, benceno y partículas finas— que representan un riesgo directo para la salud respiratoria de los habitantes de Acaponeta y zonas cercanas como Tecuala. A pesar de ello, el Gobierno del Estado se limita a repetir el llamado genérico a “atender las recomendaciones oficiales”, sin detallar protocolos claros de evacuación, distribución de mascarillas o monitoreo de calidad del aire en tiempo real.

La población local, que lleva años padeciendo olores fétidos, lixiviados contaminantes y fuegos esporádicos en el mismo sitio, ve con escepticismo el operativo de sofocación. La pregunta que circula en redes y calles es clara: ¿cuántos incendios más serán necesarios para que las autoridades pasen de los comunicados optimistas a una gestión real de los residuos, con separación en origen, clausura o reconversión de tiraderos a cielo abierto y rellenos sanitarios que cumplan con normas mínimas de seguridad y ambientales?

Por ahora, el “refuerzo” anunciado parece más una operación de contención de daños de imagen que una solución definitiva. Mientras las llamas siguen activas y el humo se extiende, los nayaritas siguen esperando que el discurso de “atención coordinada” se traduzca en prevención efectiva y no en simples operaciones de apagado reactivo.

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